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La Transfiguración: la evidencia bíblica de un encuentro fuera del tiempo

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La escena de la transfiguración de Jesús es uno de los momentos más misteriosos y profundos de las Escrituras. En los evangelios, Jesús sube a una montaña junto a Pedro, Jacobo o más conocido como Santiago y Juan, y allí ocurre algo sobrenatural: su rostro resplandece, sus vestiduras se vuelven blancas como la luz y aparecen junto a Él dos figuras del Antiguo Testamento: Moisés y Elías.

Pero… ¿cómo es posible que Moisés y Elías estuvieran allí hablando con Jesús cuando ellos murieron muchos siglos antes? ¿Podríamos decir que fue una actuación, algo fingido para que los discípulos lo vieran? ¿Se prestaría para algo así Jesús? La respuesta es NO. No fue algo fingido, no fue una actuación elaborada para impresionar a los discípulos. Realmente Elías y Moises estaban allí.

 

Y hoy explicaremos como es que ese evento es posible.

Primeramente, debemos intentar visualizar las cosas no desde una perspectiva terrenal donde como seres humanos vemos el tiempo fluyendo de forma LINEAL* pasado, presente y futuro y aquí es donde está el secreto.

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* Como humanos vemos pasar el tiempo en forma lineal, sin poder ir hacia atrás o hacia adelante sin embargo la visión espiritual del tiempo fluye de forma diferente.

Si hablamos bíblicamente existen múltiples textos que demuestran que Dios y los seres espirituales ven el tiempo de otra manera, es decir el tiempo para ellos no es lineal de hecho viven fuera de el, son ATEMPORALES.

 

La Biblia presenta continuamente a Dios como un ser eterno que no está limitado por el pasado, presente y futuro.

“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin.”— Apocalipsis 22:13.
“Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.”
— 2 Pedro 3:8

Esto sugiere que el tiempo para Dios funciona de manera distinta a la experiencia humana.

 

Jesús hablaba de una realidad fuera del tiempo

Jesús declaró:

“Antes que Abraham fuese, YO SOY.”— Juan 8:58

No dijo “yo era”. Usó una expresión eterna, implicando existencia continua fuera del tiempo lineal. Es decir, no se refirió a sí mismo en pasado si no en presente, aunque Abraham y su tiempo ya habían pasado. Además, es curioso mencionar que cuando Jesús uso la expresión YO SOY se ganó el desprecio de los fariseos e intentaron apedrearlo en el templo ¿la razón? uso la palabra YHWH cuando se refirió así mismo como YO SOY por lo que fue acusado de blasfemia, pero profundizaremos sobre este tema en otro articulo.

 

Dios ve el futuro como algo que ya ocurrió

 

Isaías 46:9-10

“Recuerden todo lo que ha pasado desde tiempos antiguos. Yo soy Dios, y no hay otro; soy Dios, y no hay nadie igual a mí. Yo anuncio desde el principio lo que va a pasar al final, y doy a conocer el futuro desde mucho tiempo antes. Les aseguro que todos mis planes se cumplirán tal como yo quiero.”

Aquí Dios habla del futuro como algo visible desde el inicio.

No “predice” solamente: lo contempla, esta tan seguro de el que lo anuncia con firmeza. Y afirma que las cosas se cumplirán como él lo desea.

 

El Cordero fue sacrificado antes de la creación

 

Apocalipsis 13:8

“Y adoraron a la bestia todos los que pertenecen a este mundo, aquellos cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida que pertenece al Cordero que fue sacrificado antes de la creación del mundo.”

Jesús murió históricamente en el siglo I.

Pero este texto dice que el sacrificio ya existía desde antes de la creación. Eso solo tiene sentido en una realidad no lineal. Donde todo está sucediendo al mismo tiempo.

 

Estos son solo algunas EVIDENCIAS de que el tiempo no funciona de forma lineal, sino atemporal*. Una vez teniendo en cuenta esto paso a explicar lo siguiente:

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* Los celestiales experimentan el tiempo de forma atemporal donde para ellos todos los acontecimientos ocurren al mismo tiempo, y viven fuera de nuestro espacio-tiempo.

La vida de Moisés, Elías y Jesús abarca aproximadamente 1,500 años de la historia bíblica. Una cronología aceptada por muchos historiadores y estudiosos, estando ellos separados por siglos surge la pregunta ¿Como fue posible verlos juntos? 

Uno de los detalles más impactantes de la Biblia es que Moisés y Elías comparten un patrón espiritual extraordinario que casi ningún otro personaje posee.

Ambos:

  • Subieron a una montaña.

  • Entraron en la presencia sobrenatural de Dios.

  • Desaparecieron de la vista humana durante largos periodos.

  • Regresaron transformados por la gloria.

  • Siglos después aparecen juntos con Jesús en la transfiguración.

 

¿Es coincidencia?

O quizá la Escritura intenta mostrarnos que ambos hombres tocaron una dimensión eterna fuera del tiempo humano.

Moisés — Monte Sinaí

“Y Moisés entró en medio de la nube…”— Éxodo 24:18

Elías — Monte Horeb

“Y allí se metió en una cueva…”— 1 Reyes 19:9

Curiosamente, Horeb y Sinaí son considerados por muchos estudiosos el mismo sistema montañoso.

Es decir: ambos hombres llegan al mismo lugar donde la gloria divina se manifiesta, no solo eso Moisés por una parte dura 40 días en el Sinaí sin comer ni beber, y al regresar su rostro brilla:

 

““Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.””
— Éxodo 24:18

 

Por otro lado, Elías camina durante 40 días para llegar al monte Horeb para escuchar las nuevas instrucciones de Dios.

 

“Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.”

— 1 Reyes 19:8

Finalmente, Jesús llevado al desierto durante 40 días para ser tentando.

“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.”

— Mateo 4:1-2

 

Este patrón no es una coincidencia. En la Biblia, el 40 representa:

  • Transformación.

  • Purificación.

  • Transición.

  • Preparación para entrar en otra etapa.

  • Cercanía con la gloria divina.

Ejemplos:

  • 40 días del diluvio.

  • 40 años en el desierto.

  • 40 días de exploración de Canaán.

  • 40 días de Jonás para Nínive.

Pero con Moisés, Elías y Jesús hay algo más profundo: los tres están conectados directamente con montañas, gloria y revelación divina.

 

Por este hecho afirmo que Moises durante su estadía en el Sinai no espero 40 días y 40 noches solo para recibir las tablas de la ley que fueron escritas por el dedo de Dios, al cual no le tomaría tanto tiempo hacerlas, más bien Moisés fue llevado de un punto en el tiempo a otro, al preciso momento en el que Jesús ya estaba vivo y pudo conocerlo y personalmente hablar con él. No por nada su rostro al bajar brillaba con gloria igual que en la transfiguración con Jesús, además tiempo después de ese evento Moisés pronuncio las siguientes palabras en

 

Deuteronomio 18:15-19 (RVR1960) 

Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis;

conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.

Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.

Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.

Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.

Sin lugar a dudas Moisés pudo ver al Mesías.

De igual modo al analizar a detalle el relato de Elías muchos teólogos y estudiosos entran en debate sobre si el permaneció en el cielo cuando fue llevado en un torbellino ya que, aunque muchos enseñan que Elías no murió si no que fue elevado a los cielos con Dios y permaneció allí no hay un respaldo bíblico sobre eso de hecho la propia palabra de Dios la cual es incuestionable arroja luz sobre este hecho y muestra que años después Elías sigue vivo en la tierra esto lo podemos leer en:

 

2 crónicas 21:12. "Y le llegó una escritura del profeta Elías, que decía: Jehová el Dios de David tu padre ha dicho así: Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa rey de Judá..." y procede a decir el juicio de Dios contra él.

Esta carta fue dirigida al rey Joram varios años después de su ascensión al cielo en el torbellino por lo que es lógico y claro con concluir que regreso a la tierra y continúo viviendo en ella hasta su muerte.

 

Es por esta evidencia que afirmo que lo que realmente paso durante su ascensión en un torbellino al cielo fue que Dios lo movió de un punto a otro en el tiempo para poder reunirse con Cristo en la transfiguración.

Para respaldar esta opinión tomo además como base que la palabra para cielo usada en el momento de su ascensión fue (heb. shamayim)

palabra que puede referirse a:

  • El cielo donde vuelan las aves.

  • El firmamento.

  • El espacio celeste.

  • O la morada de Dios.

Por lo tanto, considero que Dios simplemente lo trasladó sobrenaturalmente a otro lugar, tal como ocurrió con Felipe: "El Espíritu del Señor arrebató a Felipe..." (Hechos 8:39). Donde conoció al eunuco etíope le enseño la escritura y lo bautizo. Así que como podemos notar Dios si mueve a personas de un lugar a otro sobrenaturalmente y la distancia o el tiempo no es impedimento para él.

 

Mas aun por la propia boca de Jesús podemos concluir que Elías jamás ascendió al cielo celestial y espiritual, ninguno de nosotros podríamos decir que Jesús nos ha mentido y debemos recordar lo que nuestro pastor menciono sobre sí mismo en: (Juan 3:13, RVR1960). "Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre..."

En Juan 3:13 la palabra utilizada para "cielo" es el griego οὐρανός (ouranós), la misma palabra que aparece en la versión griega del Antiguo Testamento (la Septuaginta) para traducir el hebreo שָׁמַיִם (shamayim). 

El argumento de Jesús no es geográfico sino de autoridad y revelación. El único que ha estado en la presencia del Padre y ha descendido para revelar las cosas celestiales es el Hijo del Hombre.

Esto explica por qué muchos comentaristas concluyen que, aun si Elías fue llevado a los "cielos" (shamayim), no necesariamente fue llevado a la morada de Dios. De otra manera, la declaración absoluta de Jesús en Juan 3:13 resultaría problemática y hasta mentirosa lo cual no es.

Hay un detalle adicional muy interesante. Jesús utiliza el tiempo perfecto del verbo:

ἀναβέβηκεν (anabebēken) = ha subido

lo que implica una acción consumada con efectos permanentes. En otras palabras:

"Nadie ha ascendido al cielo y permanece allí con autoridad para revelar las cosas celestiales."

La segunda parte del versículo explica quién sí posee esa autoridad:

"...sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre."

Por ello, desde el punto de vista gramatical y contextual, Juan 3:13 parece referirse específicamente a la morada celestial de Dios y al conocimiento divino que procede de ella, más que al simple hecho de ser trasladado sobrenaturalmente al cielo atmosférico o al firmamento. Esta distinción armoniza naturalmente con el relato de Elías y con la afirmación de Jesús acerca de su singular autoridad como revelador del Padre.

Todo esto quizás nos parezca abrumador o imposible sin embargo debemos recordar las palabras de nuestro maestro Jesús cuando dijo en: Mateo 19:26 (RVR1960) 

"Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible."

además, recordemos el testimonio de pedro uno de los apóstoles que presencio la transfiguración cuando dijo: 

Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad." (2 Pedro 1:16)

claramente lo que el vio no fue un invento, una fábula elaborada por hombres si no que realmente vio el poder de Dios en acción. Moises y Elías vivos platicando con aquel que significa la ley y los profetas el Mesías prometido y escucho la voz de Dios decir este es mi hijo el amado a quien eh aprobado escúchenle. 

Y en este mundo moderno lleno de críticas y con la fe cada día en descenso ¿podríamos decir que todas estas afirmaciones son ciertas?

La realidad es que por lo menos son posibles o probables.

Curiosamente la física moderna propone algo semejante

La teoría de la relatividad de Einstein propone que:

  • El tiempo no es absoluto,

  • Espacio y tiempo forman una sola estructura (espacio-tiempo),

  • Pasado, presente y futuro existen dentro del mismo continuo.

Existe una interpretación denominada Universo Bloque (Block Universe) que propone que:

  • Todo el tiempo existe simultáneamente,

  • Nosotros simplemente lo experimentamos secuencialmente.

Bajo esta perspectiva:

  • Moisés no estaría "en el pasado".

  • Nosotros no estaríamos "en el presente".

  • La segunda venida no estaría "en el futuro".

sino que todo existiría simultáneamente desde un punto de vista fuera del espacio-tiempo.

La mecánica cuántica también resulta interesante

Algunos fenómenos observados muestran que:

  • Dos partículas pueden permanecer correlacionadas independientemente de la distancia.

  • Ciertos estados no pueden definirse hasta el momento de la observación.

  • Existen fenómenos no intuitivos respecto al tiempo y la causalidad.

Nada de esto demuestra la transfiguración, pero sí demuestra que nuestra comprensión intuitiva del tiempo está lejos de ser absoluta.

Quizá la pregunta más importante no sea cómo ocurrió, sino por qué nos fue mostrada. La respuesta parece encontrarse en las mismas palabras del Padre: «A Él oíd». La transfiguración no apunta a Moisés, ni a Elías, ni siquiera al monte sobre el cual sucedió. Toda ella señala hacia una sola Persona: Jesucristo.

Si el tiempo pertenece a Dios, entonces nuestro pasado no está fuera de su alcance, nuestro presente no escapa a su mirada y nuestro futuro permanece seguro en sus manos. El Dios que reveló por un instante la gloria de su Hijo continúa invitándonos hoy a contemplarla por medio de las Escrituras.

Y si algo debe permanecer en nuestro corazón después de leer estas líneas, es esto: la mayor revelación de la transfiguración no fue que Moisés y Elías aparecieran junto a Jesús, sino que, cuando la visión terminó, «a nadie vieron sino a Jesús solo» (Mateo 17:8). Porque al final de toda profecía, de toda doctrina y de toda búsqueda sincera de la verdad, Él continúa siendo el centro, el principio y el fin de todas las cosas. Y la luz brillo de nuevo.

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